Cómo leer más rápido: 9 trucos que funcionan

¿Leer muchos libros en poco tiempo? Claro que es posible, sin embargo, solo se puede lograr de la misma manera en que los atletas consiguen la victoria: con enfoque y mucha velocidad. Leer más rápido es una habilidad que puede dominarse en un período de tiempo relativamente corto. Lo mejor es que se puede hacer sin alterar la cantidad de información que podemos absorber de los textos

A continuación te enseñamos las mejores estrategias para que tus sesiones de lectura sean auténticos maratones de velocidad.

Obstáculos para leer más rápido

Antes de aprender cuáles son los métodos de lectura adecuados, es necesario identificar cuáles son los obstáculos que podrían entorpecer tu proceso para poder aplicar las medidas necesarias y rebasarlos.

En primer lugar, tenemos la falta de concentración. Este es uno de los obstáculos más típicos para aumentar la velocidad de la lectura. A ello se suman el procesamiento incorrecto de la información y los malos hábitos de lectura.

Consejos para poder leer más rápido

Silencia tu monólogo interior

Esa voz que se reproduce en tu mente mientras estás leyendo es el principal obstáculo para el procesamiento correcto de la información, por ende, es una de las principales causas que limitan tu velocidad de lectura.

Este monólogo también conocido como subvocalización es un rasgo común entre los lectores; y la única manera de lidiar con ello, es hacer que tu cerebro deje de hacerlo con una distracción. Por ejemplo, puedes intentar leer al mismo tiempo que escuchas música instrumental o al mismo tiempo que masticas chicle. Estas son distracciones que no afectan negativamente tu concentración, pero si evitarán la subvocalización del cerebro.

Aplicar la ley de eficiencia forzada

Aplicada al ámbito de la lectura, esta ley afirma que los lectores que miran el reloj y establecen como meta una medida de tiempo, leerán más rápido porque están forzando a su cerebro a ser más eficiente.

Según esto, lo que debes hacer para que la lectura sea más efectiva es establecer una meta de tiempo. Por ejemplo, leer 20 páginas de tu libro en dos horas o algo similar. Para cumplir con dichas metas podrías usar un temporizador cada cierta cantidad de minutos, así sabrás que ritmo llevas y si tienes que acelerar o no.

De la misma forma, y también para motivarte, puedes llevar anotaciones de tus récords de lectura e intenta sobrepasarlos siempre que puedas.

Enriquece tu vocabulario

Tu lectura será menos rápida si el cerebro tiene que detenerse a tratar de comprender palabras cuyos significados no conoce. Por esta razón es de mucha importancia enriquecer tu léxico cada vez que sea posible. Si hay alguna palabra que desconozcas toma nota de ella para estudiarla posteriormente. De este modo, la próxima vez que te topes con ella no será un problema.

Fragmentar las palabras

La lectura será más rápida si divides las oraciones en grupos de tres o cuatro palabras. Un ejercicio rápido que puedes aplicar es dividir la página en tres o dos secciones verticales, luego leer cada grupo de palabras por separado como si no fueran un mismo texto. De este modo, el proceso de lectura funcionaría de la misma manera que lo hace cuando observas diferentes señales de tráfico al conducir; pues tu cerebro no se detiene a tratar de comprenderlas.

Evitar las regresiones

Si tienes el hábito de repasar las oraciones, tienes que empezar a dejar de hacer esto. Saltar la vista hacia atrás es uno de los principales enemigos de las lecturas rápidas porque disminuye la velocidad y hace perder tiempo valioso a los lectores. Para evitar esto, es buena idea usar el dedo o cualquier otra cosa como marcador y apuntar en qué parte de la lectura vamos.

Enfoca la parte central de las líneas

Este es un truco un poco diferente a dividir las oraciones en grupos. Consiste en enfocar tu mirada en la parte centra de las oraciones y usar la vista periférica para tratar de leer la línea completa rápidamente.

Lee constantemente

Tal como sucede con casi cualquier cosa en la vida, cuanto más practiques, mejor lo harás y la lectura no es una excepción.

gafas sobre libro abierto
En la lectura la práctica hace al maestro

Cuanto más textos leas, alimentarás tu habilidad, por lo tanto, además de hacerlo cada vez mejor, notarás que empezarás a hacerlo cada vez más rápido.

No leas en momentos de frustración

Si quieres leer rápido no es una buena idea hacerlo cuando tu mente se siente frustrada, por eso, si en medio de una sesión de lectura no logras comprender los textos y sientes que te cuesta mucho avanzar más rápido, lo mejor es dejarlo.

Intenta tomarte un descanso hasta que tu mente se serene, de esta forma, lograrás conseguir el enfoque necesario y la concentración necesarios para un nuevo intento.

Alimentar buenos hábitos de lectura

Los buenos hábitos de lectura son fundamentales para poder leer a gran velocidad, pues ellos te ayudan a mejorar tu concentración, al mismo tiempo que la capacidad de procesar la información se vuelve más alta.

De acuerdo a esto, entonces debes prestar atención a puntos importantes como el entorno, la comodidad, las distracciones a la calidad de tus lecturas. Básicamente debes equilibrar todo de la forma correcta para poder leer rápido y de una manera eficiente.